18/Jul/2018
Miércoles, 18 de Julio de 2018

Descubre las tres joyas urbanas de Cuba

Descubre las tres joyas urbanas de Cuba

La Perla del Caribe es famosa por sus kilométricas playas, idílicos manglares, cayos paradisíacos, hoteles de lujo… pero también conserva urbes que son auténticas joyas en cuanto a arquitectura colonial y patrimonio se refiere. Y es precisamente lo que te proponemos: una ruta que pasa por sus tres ciudades icónicas. Una manera sin par de sumergirse en el modus vivendi, la gastronomía, la historia y el ritmo cubano. La vibrante Habana, capital de la isla y la bellísima Trinidad están separadas por poco más de 300 kilómetros fácilmente abarcables por tierra y con una parada que enamorará al viajero: la histórica Cienfuegos. 

Un road trip que no puede tener mejor escenario de fondo y las facilidades que proporciona un destino que reúne todas las garantías para el visitante. En la pasada edición de FITUR Cuba fue distinguida con el Premio Excelencias 2017 por ser uno de los destinos más seguros del mundo. Así, no resulta un problema alquilar un auto y recorrer las distancias por su Autopista Nacional o servirse de la red de ómnibus o coches compartidos para hacerlo socializando y descubriendo de primerísima mano la célebre hospitalidad cubana.

 

La Habana

Desde hace más de 200 años, la capital de Cuba es la ciudad más importante y atractiva en la cuenca del Caribe. La arquitectura colonial de la ciudad, mezcla de estilos español, italiano, greco-latino y árabe seduce al viajero con sus pilastras, artesonados, balconadas, colores… Y hace del paseo por su centro, La Habana Vieja, una aventura al alcance de mayores y pequeños. 

Una ciudad en la que la música suena desde el amanecer y que ofrece una amplia oferta de diversiones nocturnas en las que el turista no ha de preocuparse más que por disfrutar de los ritmos de los cabarets Tropicana o Parisien por ejemplo, o de las deliciosas noches del espectáculo Buena Vista Social Club, en las que sus veteranos músicos no se dejan ni uno solo de los clásicos sin tocar.

Mención aparte merece la gastronomía de la capital; emblemáticos restaurantes como la Floridita o la Bodeguita de Enmedio, pequeños y encantadores paladares y terrazasponen las mejores materias primas al servicio de los estómagos más exigentes.

En 1982 La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones es declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Cienfuegos

En ruta hacia Trinidad, unos 80 kilómetros antes de llegar al destino, el visitante se topa con la ciudad de Cienfuegos. También llamada la Perla del Sur, esta ciudad que conserva casi intacta su arquitectura de clara inspiración francesa, posee además una tranquila bahía desde la que se ven las puestas de sol más bonitas de toda la isla. 

Su Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2005, está dotado de un elegante y perfecto trazado neoclásico, en forma de tablero de ajedrez.  Desde el final del Paseo del Prado hasta la zona conocida como La Punta; pasear por el centro de Cienfuegos y paladearlo sin prisa, es un regalo para los sentidos.

En el apartado gastronómico, no se puede dejar de visitar el Palacio de Valle, en la actualidad alberga el restaurante más lujoso de la ciudad, y el peculiar paladar Pelícano, ambos situados en La Punta, con su terraza en tres alturas y unos mojitos memorables.

Trinidad

La tercera villa fundada por los conquistadores españoles y ubicada en la central provincia de Sancti Spíritus es la más delicada y generosa estampa de los viejos tiempos de Cuba. Su arquitectura emana un magnetismo que atrapa al visitante y pasear por sus calles o sentarse a escuchar música en uno de sus locales del centro es una absoluta delicia. 

En diciembre de 1988, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad al centro histórico de Trinidad y al Valle de los Ingenios, lo cual contribuye a atraer la atención del mundo sobre la ciudad y su entorno.

La arquitectura de Trinidad surgió a partir de diferentes elementos, entre los que se encuentran mármoles y mobiliario de Europa, hierro forjado, ebanistería, bronces, marfiles, mosaico, vidriera y celosías. Un derroche de opulencia del S.XIX que contrasta con la sencillez y hospitalidad de los trinitarios. Plazas, plazuelas, palacios y mansiones compiten en hermosura con la artesanía que los locales ofrecen al turista y a la que supone todo un reto resistirse. 

Mariscos de todos los tipos componen una oferta gastronómica que puede ser degustada en cualquiera de los pequeños locales que salpican su centro histórico. El Santa Ana, la Cachánchara, o el Jigüe prometen saciar al comensal. Para encargarse de la digestión ya están los locales en los que suena la mejor música cubana, entre los que destacan La Casa de la Trova y la Casa de la Música.

Fuente: Viajar.

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