19/Oct/2018
Viernes, 19 de Octubre de 2018

Road to Mandalay, el gran crucero de lujo para experimentar la magia y los secretos de Myanmar

Road to Mandalay, el gran crucero de lujo para experimentar la magia y los secretos de Myanmar

El río Ayeyarwady es la única verdadera autopista de Birmania; un deslumbrante tajo acuático que parte en dos este país rico en cultura, historia y autenticidad. Otros barcos se abren paso por sus aguas chocolate, aunque ninguno comparable a la travesía decimonónica que sirve en bandeja de plata el Belmond Road to Mandalay entre la ciudad a la que toma prestado el nombre y los más de 2.000 templos, pagodas y estupas que se esparcen por la de Bagan.

Este crucero fluvial, inspirado en Road to Mandalay de Kippling, completa los 190 kilómetros que separan Mandalay y Bagan, surcando el río Ayeyarwady, pasando por colinas, campos de arrozales y pagodas doradas, con solo 42 viajeros y mucho lujo. Pero no ese lujo que burbujea y relumbra, sino el que pone la piel de gallina y te llevas dentro mucho más allá de ese momento. Estas son algunas cosas que vivirás, en el que, probablemente, será el viaje de tu vida, si te decides a embarcarte.

Los pasajeros del Road to Mandalay coinciden en afirmar que el barco conjuga perfectamente tradición y sofisticación. Los camarotes son amplios, disponen de aire acondicionado y están decorados con preciosas telas. Además, en el Belmond Road to Mandalay se puede disfrutar de una gran selección de platos que incluyen especialidades birmanas, tailandesas, indonesias, indias y europeas

Esta modalidad de crucero fluvial  permite a los viajeros descubrir las maravillas de Yangon –con el Chauk Htat Gyi y el Karaweik Hall, entre otros–, Bagan y sus pagodas, Mandalay, Mingun, las colinas de Sagaing e Inle Lake. En un viaje de estas características no faltan las visitas a la Pagoda Shwedagon, a los mercados locales, al templo Kuthodaw –conocido como "el mayor libro del mundo"– y al centro colonial de Yangon.  

Golden temples in Monywa, Myanmar

Durante el día, los guías del barco lideran las visitas por los templos, pagodas y conventos de las ciudades que se asoman al Ayeyarwady. De regreso, por los ventanales del camarote podrán entonces espiarse los quehaceres anfibios del río. Los chapoteos de los niños y las mujeres aseándose a sus orillas, los pescadores y los agricultores, faenando entre los arrozales de aldeas olvidadas por completo del mundo.


harvests sesames and stacks up in Bullock carts at bagan,myanmar

A bordo también, un spa con gimnasio, un salón y un piano-bar en los que asistir a las conferencias y pequeños espectáculos de los artistas que suben cada velada, un restaurante de nivel pero, sobre todo, una cubierta alfombrada de teca donde las hamacas que rodean la piscina se erigen en el más privilegiado mirador desde el que abandonarse al fluir lánguido de este río que George Orwell decía que brillaba "como si arrastrara diamantes". 

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Será en esta cubierta donde el último día, horas antes de llegar a Bagán, los muy madrugadores harán bien en apostarse para dejarse hechizar por la desmesura onírica de estupas que, solitarias en mitad de la jungla, van despuntando a cada orilla entre las brumas del río como trazas de un reino abandonado. Y si todavía cabe imaginar un lugar más remoto, el Road to Mandalay enfila un puñado de veces al año hacia las gargantas y los pueblos de Bhamo, casi ya en la frontera con China, hasta donde no llega casi nadie. 

Adentrarse en el corazón de Myanmar, ver la puesta de sol en U Bein Bridge o desayunar con los monjes. Estas y muchas más experiencias son las que brinda esta travesía por el exótico río birmano. El viaje se puede reservar a través de agencias especializadas en escapadas de lujo como Atlántida Travel (Tel. 93 272 30 30), que propone una travesía de 9 días por los lugares más emblemáticos y bellos de la región.

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