19/Nov/2018
Lunes, 19 de Noviembre de 2018

7 errores preparando gin-tonic que te hacen parecer un principiante

El vaso, el hielo o la temperatura de la tónica son aspectos importantes que a menudo no se tienen en cuenta

7 errores preparando gin-tonic que te hacen parecer un principiante

Copas gigantescas, mucho hielo, mil y un tipos de ginebra donde escoger, tónicas que maridan especialmente bien con cada una de ellas, complementos como especias o flores, cucharas con espiral para remover... El mundo del gin-tonic ha llegado a tal punto de sofisticación que el consumidor, en algunos bares o coctelerías, se puede llegar a perder.

A veces, al intentar reproducir esas técnicas y variedades tan gourmet en casa o en alguna fiesta, parece que lo único que importa es el ‘postureo’. ¿Qué es realmente necesario para hacer un gin-tonic perfecto?Repasamos, con los expertos, algunos trucos e indicaciones para evitar los errores más habituales a la hora de prepararlo.

1. Usar un vaso poco apropiado

Mejor dejar el vaso de tubo para otra ocasión. Los especialistas están de acuerdo en que el gin-tonic sabe mejor cuando se sirve en vaso o copa grande. “La copa tiene que ser balón, y debe estar llena de hielo. El buen gin-tonic es el que, cuando picas con la uña en el cristal, suena a plástico; produce un sonido seco. Cuanto mejor es el cristal, más plastificado será ese sonido”, explica Albert Adrià a Comer, en la presentación del Bacardi Inovation Lab, el centro de innovación en coctelería que acaba de presentar.

“A mí me gusta preparar el gin-tonic con un vaso alto y ancho, vaso de sidra”, explica Javier de las Muelas, barman y fundador del mítico Dry Martini que acaba de publicar “Cócteles para Dummies” (Planeta de Libros). “Prefiero el vaso a la copa balón por una cuestión entre organoléptica y estética. No me gusta la estética de la copa”. Está de acuerdo Mar Calpena, periodista, bartender y profesora de coctelería en CETT-UB. Ella, también defensora del vaso de sidra, apunta que “las copas balón estaban prensadas para el Brady, aguantarlas en la mano y se calentasen un poco”.

2. Utilizar un hielo de mala calidad

Hacer un buen cóctel con hielo de agua del grifo no es posible. No hace falta congelar agua recién recogida de un manantial, pero sí tener en cuenta algunas indicaciones. “Es mejor que el hielo no tenga agujeros, porque el líquido entre dentro, y así se erosiona el hielo más rápidamente“, asegura Adrià.

“Es la misma indicación para cualquier combinado con hielo en roca. Ha de ser hielo conservado lejos de olores y de calidad. Pero el que compramos en la gasolinera o supermercado es más que suficiente. Es importante el estado de ese hielo: si la superficie está brillante, se ha empezado a deshacer y ya no nos interesa”, según Calpena.

Coincide con estos consejos De las Muelas. Según él, “la gente se obsesiona con buscar cosas rarísimas y no da valor a lo más importante que es la calidad del cristal de la copa o vaso y la calidad del hielo. El hielo además de enfriar, aligera el contenido alcohólico, y eso es muy importante, y puede cambiar el sabor del gin-tonic. Un mal hielo, blanquecino, puede contener impurezas –sales que contiene el agua, por ejemplo, del grifo- que se van deshaciendo y con la presión de la burbuja, nos sube rápidamente a la cabeza”.

Este mítico barman sostiene la teoría que la calidad del hielo puede influir mucho en cómo nos siente esta bebida. “Esas sales del hielo se convierten en microscópicos alfileres. Si los cubitos quedan blanquecinos o lechosos, eso es fatal”. Además, si el hielo que usamos es casero, hecho por nosotros mismos en nuestro congelador, corremos el riesgo de “contagiar” sabores y olores indeseables a nuestra bebida.

3. No enfriar los ingredientes líquidos

El mueble bar tiene su glamour y su aire retro, pero a veces guardar los espirituoso en él no es lo más indicado, y la ginebra para el gin-tonic es uno de esos casos. Para Albert Adrià es muy importante que tanto la ginebra como la tónica estén bien refrigeradas antes de servir el cóctel. “Así se deshace el hielo más lentamente. Al final el buen gin-tonic es aquel en el que el hielo tarda bastante en deshacerse”.

Aunque hay quien dice que los toques botánicos desaparecen si la ginebra está muy fría, De las Muelas apuesta por meterla en el congelador, ya que “esa es una esencia del gin-tonic: que esté muy frío”.

4. Pasarse con los aromatizantes y especias

Flores, especias, pepino, frutas, bayas… Hemos visto de todo en los gin-tonics en los últimos años. Pero tampoco es conveniente que nos pasemos y matemos el sabor del gin, que es lo que nos interesa. “En realidad con estos elementos botánicos se busca mejorar o retocar el aroma de la ginebra, no disfrazarlo”, explica Mar Calpena. “Es un gin-tonic, ¡no un árbol de Navidad!”, exclama De las Muelas en este mismo sentido. “Asistimos a gin-tonics que parecen festivales cromáticos. Yo, en mi casa ni siquiera le pongo toques cítricos: ni piel, ni rodaja, ni twist”.

5. Remover en exceso

Darles vueltas al gin-tonic mientras charlamos o bailamos sólo servirá para quitarle el gas que tenía, y cargarse una de las esencias de este cóctel. “Con la cuchara solo hay que remover la parte de la ginebra con el hielo. Lo que solo se tiene que remover con un cuarto de vuelta tan solo, es la tónica. Si no, te cargas la burbuja”, asegura la periodista y bartender. Y lo mismo apunta De las Muelas, “esto no es un Cola-Cao, sólo hay que dar un par de toques en el fondo del vaso”.

6. Echar mal la tónica

Los agitadores con palo de espiral se han convertido en habituales en las barras de bares y coctelerías. En el caso del gin-tonic, usarlos es inútil. “Es un sinsentido porque se rompe la burbuja, que es la esencia de la tónica. Hay estudios que dicen que esta práctica de la cuchara con palo de espiral es totalmente contraproducente a la hora de preparar un gin-tonic”, asegura Calpena.

¿Cómo debemos echar pues la tónica en la ginebra? “Con cuidado, para que pierda el mínimo gas. Se puede ir echando poco a poco, como hacemos con la leche si preparamos un capuchino. Hay que inclinar el vaso para que caiga por el borde como cuando se sirve una cerveza”, explica De las Muelas.

7. Cargarlo demasiado

Lo de pedir un gin-tonic “cargadito” es “aberrante” según Mar Calpena. Poner más de 50 o 60 mililitros de ginebra es excesivo. “Las dos primeras veces seguramente necesitaremos usar el medidor, pero las siguientes ya veremos la cantidad si necesidad de él. Es muy importante que el gin-tonic no tenga excesiva ginebra”, apunta el propietario de Dry Martini.

Una buena frase de De las Muelas resume cualquier instrucción para preparar este cóctel: “No hay mejor gin-tonic que el que le gusta a uno”.

Fuente: La Vanguardia.

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