19/Oct/2018
Viernes, 19 de Octubre de 2018

Siente la adrenalina: Las pistas de aterrizaje más peligrosas del mundo

Siente la adrenalina: Las pistas de aterrizaje más peligrosas del mundo

Aeropuerto Gustaf III, San Bartolomé

En pleno mar Caribe, esta diminuta isla francesa de tan sólo 25 kilómetros cuadrados de superficie y apenas 9.000 habitantes, ha sido durante mucho tiempo lugar de recreo de ricos y famosos. En parte por su clima agradable (la temperatura oscila durante todo el año entre los 20 y los 33 grados) y sus playas paradisíacas; en parte por sus hoteles de lujo y refinados restaurantes.

Suena bien, ¿verdad? Imaginarse disfrutando de las aguas cristalinas a bordo de un barco, una moto acuática, una tabla de surf... Sólo un inconveniente: para llegar a esta isla descubierta en su día por Cristóbal Colón hay que hacerlo por aire, en avión hasta el aeropuerto Gustaf III, uno de los más peligrosos del mundo por sus reducidas dimensiones y porque el aterrizaje en su pista acaba-debería acabar- a escasos metros de la playa. Aunque en ocasiones, como puede apreciarse en el vídeo, el piloto no llegue a frenar a tiempo y el primer chapuzón del viaje sea antes de tiempo. ¡Ojo al piragüista que pasaba por allí!

Juancho E. Yrausquin, Saba

Si el aeropuerto anterior tenía el inconveniente de que la pista de aterrizaje viera su fin a ras del mar; en la isla de Saba, perteneciente a Holanda, lo hace al borde del abismo, junto a un enorme acantilado. El piloto que toma tierra en el aeropuerto Juancho E. Yrausquin no tiene margen de error, su habilidad para aterrizar en la pista comercial más pequeña del mundo (400 metros) es fundamental.

A pesar del vértigo que da ver las imágenes, nunca se ha producido ningún tipo de accidente y las vistas que deja para el turista en los momentos previos a tomar tierra son difícilmente igualables en cualquier otra parte del mundo.

Princess Juliana, St Martin

La playa de Maho, en la parte holandesa de St Martin, es una de esas islas caribeñas en las que escapar de la rutina, en las que tumbarse en arena blanca mientras se contempla el mar y... ¡sorpresa! Ver como los aviones pasan a escasos 25 metros sobre la cabeza de uno en el momento en el que descienden rumbo al aeropuerto.

Y es que la pista de aterrizaje del aeropuerto Princess Juliana fue construido muy cerca de la playa a la que acuden la mayor parte de los turistas. Sin duda, es uno de los aeropuertos más famosos del mundo y a menudo se celebran concursos en los que se premia la mejor foto tomada desde la orilla.

Aeropuerto de Lukla, Nepal

A 2.860 metros de altitud, Lukla es el punto de partida de la mayoría de alpinistas que deciden poner rumbo al Himalaya, normalmente para escalar el Everest. La aventura de escalar el mayor de todos los ochomiles comienza, curiosamente, hacia abajo, subido en el avión que llega a una pista de aterrizaje de 450 metros en mitad de enormes y frondosas montañas.

Esquivar montes y cordilleras no es el único inconveniente para llegar a este peligroso aeropuerto. Las casas habituales de quienes viven allí durante todo el año están a tan sólo unos pocos metros de donde se detiene el avión. Y para abandonar el lugar, un barranco al final del despegue que no da lugar a errores de cálculo.

Narsarsuaq, Groenlandia

Un paisaje gélido en la que fue la principal ciudad de Groenlandia en los tiempos de Erik el Rojo. Llegar a su aeropuerto se convierte día tras día en una aventura al mismo nivel de las del legendario vikingo. El clima de Narsarsuaq, similar a las temperaturas de la Antártida, las fuertes turbulencias provocadas por el viento y la necesidad de sobrevolar el fiordo Tunulliarfik hacen del aterrizaje uno de los más difíciles de realizar en todo el mundo.

Además, muy cerca se halla el volcán activo de Eyjafjallajökull. Cuando entra en erupción, como lo hizo en el año 2010, una nube de cenizas volcánicas repletas de partículas de vidrio pueden llegar a destruir los motores del avión.

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