18/Jul/2018
Miércoles, 18 de Julio de 2018

Aínsa se corona como la nueva Capital del Turismo Rural 2018

Aínsa se corona como la nueva Capital del Turismo Rural 2018

Por segundo año consecutivo, el portal EscapadaRural.com pone a disposición de los internautas un concurso para valorar cuáles la capital del Turismo Rural. De entre 257 localidades de toda  España, más de 16.000 votos han llevado a la victoria a Aínsa-Sobrarbe. Tras ella, Villaviciosa (Asturias) que ha obtenido casi la mitad.

UN DESTINO CON ENCANTO

Aínsa es un pueblo de trazas muy simples: dos plazas –la Mayor y la del Salvador-, dos calles –la Grande y la Pequeña- que las comunican en un ida y vuelta sin fin, una iglesia románica y, enfrentado a ésta, un castillo, en uno de los extremos de esta villa cuya silueta dibuja desde el cielo un barco varado. No tiene más, y ni falta que le hace, porque con ello le basta para ser uno de los pueblos con más encanto del Pirineo aragonés. Bueno, también tiene una larga historia escrita en sus piedras, de la que hoy queda en herencia un conjunto monumental auténtico rodeado de ríos y nieves perpetuas.

Al pie de la imponente Peña Montañesa y sobre un cerrete desde el que se domina todo el entorno, Aínsa parecía predestinado a ser un lugar de encuentro, estando como está en una encrucijada de caminos y en la confluencia de los ríos Cinca y Ara. Y así ha sido siempre. Ahora, la capital de la comarca del Sobrarbe es un eje importante para los que van en busca de aventuras en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido o en los naturales de los Cañones y la Sierra de Guara y Posets-Maladeta.

Tiene Aínsa dos caras: la más comercial, la de su barrio de abajo, en el cruce de carreteras, donde los vecinos fueron tomando asiento a mediados del siglo XX tras abandonar el recinto amurallado. Y, en lo alto de la colina, la turística Aínsa, un pueblo museo concentrado en un pequeño espacio y resumido en un breve paseo. En una punta, el castillo fortaleza, que da cobijo a la oficina de turismo, al Centro de Interpretación del Geoparque del Sobrarbe y, en la torre del homenaje, a un Ecomuseo. En la otra, el Portal de Afuera, una de las cinco puertas que se conservan. Y entre ambas, un conjunto medieval arquetípico, con sus callejuelas, su plaza porticada con edificios de los siglos XII y XIII y dos bodegas comunales, los restos de diversos lienzos de las murallas y sus casonas de piedra tostada; las de la calle Mayor (Gonzalo I), con fachadas importantes que alardean de escudos y ventanas geminadas, como la casa Arnal o la casa Bielsa o, más aún, la de los Latorre, del siglo XVII, donde toma asiento el Museo de Oficios y Artes Tradicionales.

En la calle Pequeña, llamada oficialmente de Santa Cruz, las edificaciones más modestas, pero para compensar, aquí está la iglesia de Santa María, que fue colegiata, asomando por una esquina a la plaza Mayor. Y si interesante es su cripta y su claustro irregular, más lo es su torre, a la que hay que subir si se quiere disfrutar desde las alturas de las mejores vistas de este pintoresco pueblo medieval.

Fuente: Hola.

En esta sección
Comentarios