19/Oct/2018
Viernes, 19 de Octubre de 2018

La curiosa historia de las ciudades subterráneas de la I Guerra Mundial

Conoce la curiosa historia de las ciudades subterráneas de la I Guerra Mundial a través de los dibujos y grafitis que los soldados dejaron plasmados en piedra

La curiosa historia de las ciudades subterráneas de la I Guerra Mundial

En esta oportunidad te proponemos un viaje diferente a lo que solemos ofrecer a través del tiempo, la historia y las distintas formas de la expresión humana. La idea es que te transportes 100 años atrás a una Europa inmersa en uno de los mayores conflictos bélicos, y que te sumerjas en la cotidianidad de los soldados que esperaban el momento de sumarse al combate en túneles y cuevas que se transformaron en verdaderas ciudades subterráneas de la I Guerra Mundial.

Cómo eran las ciudades subterráneas de la I Guerra Mundial

Combatientes de distintos países pasaron sus horas en estos lugares que, con anterioridad, habían sido canteras de donde se extraía la piedra para la construcción de diversas edificaciones y que terminaron convertidas en pequeñas ciudades.

ciudades subterraneas de la I Guerra Mundial

Y es que, más allá de dependencias para dormir y comer, con un mobiliario básico, en estas llamadas ciudades subterráneas de la I Guerra Mundial funcionaron centros de comando, oficinas de correos, altares para servicios religiosos de distintos credos y hasta pequeños espacios que se usaban como teatros para el entretenimiento de quienes debían pasar allí sus horas.

Tanto es así que gran parte de estas cuevas contaban con cableado para lailuminación eléctrica y para el funcionamiento de distintos equipos de comunicaciones. Y tenían la infraestructura necesaria para ser habitadas a largo plazo.

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Muchas de estas cavernas están localizadas en zonas rurales de Francia, en terrenos pertenecientes a propietarios privados. Y si bien hasta el momento no tenemos noticias de que se realicen visitas guiadas a las mismas, puedes adentrarte en este pedazo de la historia, por ejemplo, a través de las fotografías realizadas por el estadounidense Jeff Gusky.

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Tienes la opción de visitar su página web para conocer su trabajo, o bien puedes acercarte al Museo Nacional del Aire y el Espacio Smithsoniano, en Washington. Allí, hasta el 11 de noviembre, continúa la exposición donde se exhibe el material fotográfico de este artista de la imagen. Y, de paso, recorres la interesante capital de los Estados Unidos.

Además de fotógrafo, Gusky es médico. En 2012, mientras fotografiaba los vestigios de la también llamada Gran Guerra en la zona de lo que fue el Frente Occidental, un historiador lo llevó hasta una caverna en la región de Picardía, hoy conocida como Altos de Francia.

Para su sorpresa, el lugar estaba cubierto de graffitis y de esculturas talladas en la piedra realizadas por los combatientes de ese terrible conflicto bélico que asoló Europa en la segunda década del siglo pasado.

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Este hallazgo motivó a Gusky a seguir buscando y documentando otros espacios subterráneos donde transcurrieron sus días soldados de distintas nacionalidades, principalmente estadounidenses, franceses y alemanes.

Así, a través de su testimonio fotográfico, contribuyó a darle una dimensión humana y personal a un conflicto en que las víctimas se contaron por millones y, lamentablemente, parecían ser solo un número.

ciudades subterraneas de la I Guerra Mundial

Testimonios grabados en la piedra de las ciudades subterráneas de la Gran Guerra

Las fotografías de Gusky permiten asomarse a la vida de estos hombres con sus miedos, su fe y con la imperiosa necesidad de aferrarse a un poco de “normalidad” en medio la la locura que toda guerra implica.

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En estas ciudades bajo tierra, los soldados plasmaron sus sentimientos religiosos, sus opiniones políticas, sus demostraciones patrióticas o la necesidad de reforzar su moral ante la inminencia de la batalla. Pero también quedaron marcados sus gustos deportivos, sus recuerdos familiares, sus ganas de estar con una mujer y hasta muestras humorísticas.

Durante las interminables horas a la espera de salir a combatir, los soldados fueron dejando sus marcas en la piedra. Así, este fotógrafo documentó desde sencillas manifestaciones hasta magníficas expresiones artísticas.

Así se expresaban los combatientes que habitaron los túneles bajo tierra

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Una de las cavernas que fotografió Gusky había sido utilizada por una de las pocas unidades de combates afroamericanas que participaron del conflicto. Se llamaban a sí mismos los Black Devils (Demonios Negros). Allí encontró una impresionante cruz tallada en la piedra. En otra caverna halló  una pequeña capilla judía.

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Los retratos eran otro tema recurrente entre los habitantes de estas ciudades subterráneas de la I Guerra Mundial. Hay desde imágenes de famosas figuras de la época hasta autorretratos, pasando por algunas caricaturas.

Por ejemplo, hay imágenes de Paul von Hindenburg, Jefe del Estado Mayor alemán en buena parte del conflicto, o de Georges Clemenceau, primer ministro y ministro de guerra francés de esa época.

Entre las caricaturas, hay una que se burla del Kaiser Wilhelm II, el emperador alemán de entonces, con una inscripción que dice: “Dios golpeó al Kaiser”.

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Impresiona también el autorretrato de Archie Sweetman, miembro de un regimiento de infantería de EE.UU. que pasó seis semanas bajo tierra. El hombre sobrevivió a la guerra y se convirtió en artista plástico al regresar a su país. Destaca también la imagen de un soldado rezando.

Fuente: Público.

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