23/Sep/2018
Domingo, 23 de Septiembre de 2018

El nuevo Annabel’s, uno de los clubs privados de la élite londinense

¿Qué hay al otro lado de la puerta del Annabel’s, un lugar por el que pasaron desde Mick Jagger a la princesa Diana o Margaret Thatcher? Sigue leyendo, te lo contamos.

El nuevo Annabel’s, uno de los clubs privados de la élite londinense

Enfrente de la puerta, nada más entrar, lo que te encuentras es un cuadro del mismísimo Picasso. En concreto la obra anteriormente conocida como “Mujer con Boina Roja y Pom Pom”, que Richard Caring, el dueño del cuadro y de este club privado, ha decidido renombrar –aunque puede que suene a chiste, va en serio- y ahora tanto el cuadro de Picasso como el club se llaman igual, Annabel. Así se las gasta el magnate –su fortuna está valorada en más de 700 millones de libras- y nuevo propietario del Annabel’s.

Uno de los comedores de Annabel's

Uno de los comedores de Annabel's © Annabel's

Además de atribuirle un nuevo nombre al cuadro de Picasso, Caring también le ha dado una nueva vida al Annabel’s. Durante las pasadas décadas, si eras alguien te tenías que dejar ver en este club privado, un lugar en el que la aristocracia británica y la realeza del rock y el mundo del espectáculo –desde los Rolling Stones hasta Ella Fitzgerald, los hijos de la Reina Isabel II Kate Moss- se daban cita para compartir juergas y también secretos, ya que la discreción era –y sigue siendo- uno de los muchos atractivos del club.

El aristócrata Mark Birley fundó Annabel’s en 1963 como un lugar al que ir con sus amigos a acabar la noche y lo acabó convirtiendo en uno de los clubs privados de la élite, aunque en los últimos años hay quienes dicen que su estatus de culto había perdido un poco de fuelle.

La remodelación de esta antigua sala de fiestas supuso un pequeño traslado –apenas unos metros, dos puertas, al número 46 de Berkeley Square-, y un tremendo cambio. Ahora ya no hay que bajar las famosas escaleras que llevaban al sótano en el que se encontraba el Annabel’s original, el de Mr. Birley.

Mark Birley, fundador de Annabel's

Al nuevo Annabel’s se entra a pie de calle. Albergado en una mansión georgiana protegida (Grade I) de cuatro pisos, el Annabel’s de Caring tiene cuatro restaurantes, bares, dos comedores privados, un salón de puros –regentado nada más y nada menos que por Darius Namdar, el actual ganador del prestigioso Concurso Internacional de Habano Sommelier-, una discoteca, salitas para fumadores y también una terraza jardín.

El rediseño, como muchos de los otros restaurantes del imperio de Caring (The Ivy, Sexy Fish), corrió a cargo de Martin Brudnizki Design Studio que le otorgó un aire de exceso, maximalismo y decadencia que hechiza y atrapa nada más entrar.

Tras atravesar la puerta ya se siente que el espacio será excéntrico como pocos.No hay más que ver la escultura de Pegaso, el famoso caballo con alas de la mitología griega, colgando en el centro de la escalera volada central –la segunda más grande de Londres, la primera está en el Palacio de Buckingham-, para darse cuenta de que se está entrando en un mundo de fantasía. En el nuevo Annabel’s la vida real está definitivamente al otro de la puerta.

Así es uno de los pasillos del club privado Annabel's

Las referencias a distintos jardines y a diversos elementos de flora y fauna son constantes en la decoración y así lo reflejan los papeles de pared exclusivos y hechos a medida de De Gournay: tigres, elefantes, plantas tropicales, la decoración de las salas se inspira en distintos jardines, un jardín asiático, el Jardín del Edén.... Los nombres de las salas (Elefante, Jungla, Rosa, Jardín) también dan pistas sobre el estilo de las mismas.

Los espacios van variando en ambiente, luz y colorido, permitiendo una transición natural desde primera hora hasta última hora de la noche, lo que es fundamental teniendo en cuenta que el club está abierto veintiún horas al día.

The Powder Room del Annabel's

En el jardín hay murales pintados por el artista británico Gary Myatt y además se puede disfrutar de la opulencia de un techo retractable que se recoge en dos minutos y de las lámparas estilo candelabro hechas por Sogni di Cristallo en Murano.

Curiosamente una de las habitaciones de las que más se habla son los servicios de señoras situados en el último piso: el tono predominante es el rosa, de ese color son los lavabos de ónix con forma de concha y grifos dorados con forma de cisnes, así como las exquisitas rosas de seda cosidas a mano que cubren todo el techo.

El club actualmente está abierto casi las veinticuatro horas, desde las siete de la mañana hasta las cuatro de la madrugada –una de las diferencias más notables con el antiguo Annabel’s, que era una discoteca y solo estaba abierta por la noche- y busca contentar a una audiencia que, entre fiesta y fiesta, además de pasárselo bien también trabaja. Por eso, hay espacios privados para reuniones y la sala restaurante Mexican se desdobla en una especie de espacio de “co-working” alternativo durante el día.

Oda al lujo en el club privado de Annabel's

 

Asimismo, de la renovación del antiguo y muy estricto código de vestimenta se ha encargado el periodista de moda Derek Blasberg. Quizás para adaptarse al nuevo perfil de los jóvenes exitosos de las empresas tecnológicas que visten muy informalmente, ahora se puede visitar Annabel’s en zapatos deportivos, eso sí, elegantes, y también vaqueros antes de las siete de la tarde. Gorras, ropa deportiva o gafas de sol por la noche están prohibidas.

Los perritos pueden estar libremente en el club, siempre que estén acompañados por sus dueños, hasta las seis de la tarde. Las reglas generales del club se han adaptado a los tiempos y ahora sí se permite el uso de teléfonos y portátiles, pero solo en la sala Mexican y solo hasta las seis de la tarde.

De otro modo las fotos están terminantemente prohibidas, según rezan sus reglas generales, para salvaguardar la privacidad de los miembros.

Detalles de The Powder Room en Annabel's

Detalles de The Powder Room en Annabel's © Annabel's

Además de todo lo anterior, en Annabel’s también ofrecen eventos exclusivos para sus miembros, desde la presentación de la nueva colección de la firma de Samantha Cameron (cónyuge del primer ministro que pasará a la historia por el referéndum del Brexit, David Cameron), hasta sesiones de yoga mañanero, actuaciones de DJs de renombre mundial o catas de champagne.

El equipo que me escoltó de habitación en habitación dice que en Annabel’s están abiertos a todas las solicitudes de membresía y que buscan tener un grupo de gente variado, divertido y con carácter. ¿Quieres formar parte de este club y convertirte en miembro? Normalmente los nuevos miembros acceden por el infalible sistema de recomendación, pero la recomendación sola no vale, tras la misma el comité del club tiene que aprobar todas las nuevas incorporaciones.

Entre sus miembros, además de la vieja guardia –incluso tras la remodelación, Annabel’s sigue siendo un club privado situado en Mayfair, un barrio en el que es difícil encontrar pisos por menos de un millón de libras-, hay personas que se dedican al mundo de las finanzas, de las artes y de la tecnología.

Los rumores dicen que Caring quiere rebajar la media de edad de los miembros y los precios comienzan en £750 para los menores de 27 años,ascendiendo hasta los £2750 anuales para los mayores de 35.

Annabel's

Fuente: Traveler.

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