¿Por qué vivir en una furgoneta ha pasado de ser una cosa de hippies sin hogar a lo más glamouroso del mundo? Parece ahora, siguiendo las tendencias de instagram, que todos soñamos con hacerlo. ¿Cómo ha pasado vivir sobre cuatro ruedas a ser un concepto inspiracional y altamente wanderlust?

"La experiencias en la carretera, en lo salvaje, te dejan memorias duraderas, a diferencia de los días sedentarios o las cosas que consumimos. Las conversaciones con gente distinta nos alimentan. Ver nuevos lugares y aprender nuevas cosas despierta nuestra mente. Y lo que quizá es más importante: el aire fresco y una relación más natural con el planeta en el que vivimos son vitales", explican en Hit The Road: Vans, Nomads and Roadside Adventures, el nuevo libro de Gestalten. 

En él, los protagonistas son jóvenes de todo el mundo que han decidido vivir en la carretera "porque tenían un sueño, o porque ya habían tenido bastante" de la existencia 'estándar'. Es el caso, por ejemplo, de Richard y Ashley Giordano, que, después de estudiar una carrera, casarse y comprar un piso, es decir, de hacer todo lo que la sociedad esperaba de ellos, se dieron cuenta de que eran infelices, de que estaban atrapados en una vida que no les llenaba. ¿Su respuesta? Continuar trabajando otros cinco meses para conseguir más dinero, vender todo lo que tenían y ponerse a conducir. Hoy llevan cinco años recorriendo el continente americano. Y no se arrepienten.

Pura inspiración ​Pura inspiración© Gestalten

La artista Amanda Sandlin, sin embargo, lo hizo para enfrentar sus miedos: estaba recuperándose tanto del fin de una relación como de la muerte de su abuelo, y sentía que no había ningún lugar al que pudiera llamar hogar, así que pensó que un período de instrospección le vendría bien. Así fue como se encontró embarcándose en una furgoneta, cara a cara con la soledad que tanto había temido hasta entonces. "Me llevó prácticamente todo el viaje entender que está bien que me sienta... como sea que me sienta. En lugar de juzgar mis emociones, las dejé estar. Como consecuencia, su fuerza sobre mí fue disminuyendo", recuerda.

UNA NUEVA ETAPA VITAL

La psicóloga Jara Pérez está de acuerdo en que esta existencia es ahora accesible para todos: "Creo que hoy en día es más fácil aspirar a este tipo de vida durante un tiempo. La posibilidad de tener una furgoneta con la que moverse por el mundo se ha hecho real gracias a la posibilidad, también, de pedir un préstamo para comprarla. Lo que antes era una forma de vida a largo plazo, hoy se ha convertido algo que puedes llevar a cabo de manera temporal. Puede suponer un juego de un par de años: vendes la furgoneta y vuelves a tu rutina de antes", explica.

Ken Ilgunas, uno de los pioneros de este movimiento, opina que hay toda una subcultura, que no hace más que crecer, de personas que buscan salirse de la fórmula "educación, deuda, trabajo, familia, hogar, más deuda y un montón de posesiones materiales". "Esta manera de vivir no deja mucho tiempo para las aventuras o para ti mismo, así que hay quienes están buscando formas imaginativas de subvertirla.

En su caso, vivió en una furgoneta de 2009 a 2011 con el objetivo de terminar la universidad libre de deuda, una realidad que atenaza el porvenir de los estudiantes estadounidenses, y, poco a poco, también de los españoles. Luego, se dedicó a recorrer a pie Norteamérica, y sobre ambas experiencias ha escrito tres libros.

 

(Part 9 of story.) It's 2013, and this was the first time I held my book, several months before its official release. This was a moment of real joy, but the following months are not all smiles and celebrations. Early review periodicals, Publisher's Weekly and Kirkus, give my book devastating reviews, one calling it "middling," and the other calling my prose "as thick as pancake batter." My next review won't print for months. I convince myself that I may have written the worst book ever, and I'm promptly dropkicked into my 30-year-life crisis, in which I question what I ought to do with my life, now that being a writer clearly isn't going to work out. I look at my coming release date (May 14, 2013) with nothing but dread. #writinglife #waldenonwheels

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Ahora mismo, lleva cuatro meses atravesando Europa haciendo auto-stop y subiendo en trenes, aviones y autobuses, y afirma sentirse con más energía y más creativo que nunca. La posibilidad de pasar tanto tiempo viajando también se deriva de la filosofía que adquirió mientras estudiaba, y que todavía mantiene: "Gracias a que llevo una vida sencilla, sin deudas y con apenas facturas, puedo ser más creativo. Tengo tiempo de sobra para escribir, aprender a tocar un instrumento, leer, ver películas y escuchar podcasts, todo lo que me ayuda a ser un ciudadano bien informado. También dispongo de suficientes horas para pensar y de nueve horas diarias para dormir. Eso sí, no poseo demasiado (podría guardar todas mis pertenencias en mi Honda Civic), pero tengo libertad y tiempo".

No obstante, el autor opina, como Pérez, que vivir de esta manera no es algo necesariamente para toda la vida: "He tenido muchísimas experiencias, y me resultan muy valiosas; me hace feliz haber pasado por esa etapa, pero todavía me quedan muchas por vivir", nos cuenta. Y en las que vienen, no le importaría tener un techo sobre su cabeza bajo el que seguir escribiendo.

VIVIR DE LA #VANLIFE

Allá por el año 2011, Foster Huntington dejó su trabajo en Nueva York como diseñador de Ralph Lauren y se mudó a una Volkswagen Syncro de 1987. Sus días se convirtieron entonces en una sucesión de olas que surfear y paisajes que descubrir: pronto acumuló más de un millón de seguidores, convirtiéndose con ello en uno de los primeros instagrammers del mundo. Y poniendo de moda el hashtag #vanlife.

No obstante, cuando The New Yorker se aproximó a él hace poco para hacer un reportaje acerca del fenómeno, Huntington comentó con cierto escándalo: "Ahora hay vanlifers profesionales", aludiendo a aquellos que han convertido sus viajes en un producto por el que cobrar.

 

Taking a break from the rain and snow of the PNW and lurking around Maui by van #vanlife

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Parece que de lo que trata la #vanlife, finalmente, es de convertir unas circunstancias complicadas -empleos inestables, vidas infelices regidas por el consumismo, deudas gigantescas- en una romántica postal. Al fin y al cabo, mejor eso que conformarse con una existencia que no es lo que esperábamos.

"La libertad y el minimalismo parecen ser las primeras palabras que pronuncian quienes llevan esta vida, y comparten la sensación de que al consumismo y la competitividad le faltan cualidades fundamentales para que haya un progreso humano real", se lee en el libro de Gestalten. "Si los vanlifers son la nueva Generación Perdida, quizá es porque cuanto más joven eres, más trabajo se espera que hagas por menos dinero, un trabajo al que, además, parece que cada vez tiene menos sentido".

No obstante, pese a ser una alternativa muy jugosa a la existencia común, no son pocos quienes últimamente están sacando a relucir "la otra cara" de este tipo de vida. 

Así, Max y Susagna, fundadores del blog de viajes con niños Familias en Ruta, desvelan en un post "lo que nadie te cuenta sobre viajar en una furgoneta cámper", a saber: que no tienen baño, que los oloresderivados de cocinar acaban inundándolo todo, que no se puede aparcardonde se quiera sin enfrentarse a multas, que no están bien aisladastérmicamente y que cuentan con poco espacio.

Sin embargo, ¿acaso no es la vida complicada en todas partes? Tal y como apunta Jara Pérez, hay pisos en Madrid más pequeños que muchas caravanas, así que el compartir un espacio ajustado no es algo que afecte sólamente a los vanlifers: "Depende de si se trata de placer o necesidad, depende del punto del viaje en el que se encuentre la pareja, depende de la relación que mantengan y del momento en el que esté la misma...", apunta la experta. "No tener un espacio propio puede afectar mucho a la convivencia, pero si tenemos en cuenta que, dependiendo de dónde paremos la furgoneta, todo el espacio exterior que queramos puede ser usado, no ha de ser algo necesariamente incómodo".

Asimismo, para que la aventura se desarrolle de la mejor manera posible, la profesional señala que es importante tener la capacidad de adaptarse a situaciones diversas, y estar en un momento de la vida propicio para emprender este tipo de viaje: "No es lo mismo hacerlo a las 20 que a los 50", reconoce. Pese a todo, si somos nosotros quienes hemos elegido vivir sobre cuatro ruedas, tenemos ya mucho que ganar: "Cuando te atreves a hacer algo que la sociedad admira pero que no todo el mundo tiene la valentía de llevar a cabo, puedes tener sensación de libertad y fortaleza, y quizá, si el tipo de vida encaja con tus expectativas, sensación de triunfo", explica Pérez.

"Todo ello depende, claro, de nuestras condiciones económicas, relacionales, emocionales, etc. Pero probablemente el principal beneficio de este tipo de vida sea tener la posibilidad de valorar cosas que en otras condiciones no valoraríamos. Por ejemplo,  la posibilidad de estar en un lugar diferente cada día o de estar cerca de la naturaleza", concluye.